Parte 10: La previa
Abril no sólo había traído el control de los 30 kilómetros, ya se empezaba a despejar todo el escenario para llegar a la gran prueba del 14 de mayo, para lo que ya quedaba menos de 30 días. El entrenamiento seguía viento en popa y todo iba en función de llegar a sacar esos 42,195 kilómetros. Esta vez debía ser así.
Las cosas debían ir por buen camino, sin embargo esa semana posterior al control hubo percances que llevaron a sacar tareas muy tarde. Sacando una ronde de velocidad con mochila y muy tarde, algo que realmente no estaba considerado.
Pero había que sacar las tareas, no me iba a amilanar ya que estaba bien cerca de conseguir lo que estaba buscando hace un año y ya había trabajado bastante en esto.
Dicho esto, se continuó con el trabajo, la doble jornada de los martes y jueves ya se acortaba a un día y el otro se destinaba a ejercitarse con fortalecimiento. No había nada que dejar al azar, y ya se sentía el paso gigante para la carrera.
A su vez, llegaron los trotes de los viernes, los que permitían soltar las piernas para el fin de semana, considerando que esa semana justo estaba la corrida de Carabineros, instancia a la cual no iba a correr fuerte, sino que ya midiendo el pulso para la recta final. Previo a ello, tuvimos una caminata con el equipo, esto, para compartir y disfrutar de un día más recreativo.
El domingo, la fiesta era en el estadio de Carabineros. Si bien la carrera comprendía dos distancias (5 y 10 K), el trabajo de ese domingo comprendía 14 kilómetros, los que se resolvieron con dos de calentamiento, la carrera de 10k y otros 2 de soltura.
Se trotó inicialmente en la pista del estadio, para activarse y luego ir a la calle a correr. La misión en la ruta sería ir al ritmo al que debiera ir en la maratón el que tenía considerado (5:25- 5:30). Al principio, todo marchaba tal cual, los primeros kilómetros iban acorde a ese ritmo, pero conforme fueron pasando los minutos, la cosa cambió, y fui incrementando la velocidad, aunque no para llega a bajar los 5 minutos por kilómetro, ya que eso implicaría variar mucho todo lo planeado.
La ruta no era complicada, sólo 3 kilómetros en subida por Bilbao (como suerte de reconocimiento de ruta MDS), bajar por Hannover y luego tomar Irarrázaval, hasta llegar a Antonio Varas y cerrar frente a la Escuela de Carabineros.
Ya en Irarraázaval, me afirmé a dos de los compañeros de equipo que iban a 5:00 min/km y con ellos busqué llegar a la meta para sostener el ritmo. Esto resultó bien y me permitió llegar con piernas para la soltura y completar así los 14 kilómetros que representaban la tarea del día.
Una nueva semana y con ello todo un trabajo enfocado a sostener un ritmo progresivo en velocidad ya con los últimos aprietes pre maratón. Claro que también había que afrontar una eventual lluvia en el fin de semana, y por ello se adelantó un trote el viernes. El sábado no se salía, pero sí el domingo se venía un fondo preparando el inicio y la llegada de la maratón.
Este fondo comprendía 1 hora 30 minutos y había que ensayar el escenario con un clima que posiblemente podría darse el 14 de mayo, y que finalmente no fue así como veremos más adelante. Pero se llevó a cabo, aprovechando la ruta de Rondizzoni, Viel, Matta, Parque Bustamante, Plaza Italia, Alameda, Almirante Latorre, Beaucheff, Rondizzoni y cerrando dentro del Parque O'Higgins.
En esta ruta me fui con el ritmo que esperaba hacer en la carrera, ese era mi objetivo, y así se cumplió, especialmente en el trayecto inicial, claro que en el parque, se usó el bandejón central y sorteando los pozones producto de la lluvia.
Ya en a Alameda, me encontré con Cecilia, una de las media maratonistas que también estaba sacando la velocidad similar a la mía, y con ella seguimos avanzando hasta llegar al parque. Ahí pude dimensionar todo lo que me quedó pendiente de la maratón pasada, por lo que suponía un gran desafío completar ese trayecto.
Los kilómetros finales abarcaron unas dos vueltas al interior del parque y con ello se completó la hora y media, ya con la sensación de que se podía visualizar el kilómetro final y ya sólo quedaba ajustar las piezas para esa última milla.
Ya empezaban las dos semanas finales y con ello, empezaba la descarga de entrenamiento, ya se terminaba también la doble jornada y los trotes iban a ser más acotados. Además, ese jueves iba a ser la tallarinata, donde se aprovechó de compartir las anécdotas y lo que varios esperábamos hacer en la jornada del 14 de mayo.
El entusiasmo era claro y ya sólo había que disfrutar las últimas semanas, más aún sabiendo que el último fin de semana previo a la Maratón tocó hacer reconocimiento de entrada y salida del parque, con cuatro giros, el entusiasmo de que se venía luego la carrera hizo que fuera con todo en esas vueltas, pero en fin, había que botar la ansiedad.
La última semana sólo comprendía trotes más cortos y unas series más acotadas. Las piernas debían estar frescas para el gran desafío, y vaya que era necesario que fuera así.
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