Parte 2: La Ciudad de la Furia y el Puerto me vieron volar
Ya había avanzado bastante de cara al compromiso en tierras trasandinas, pero seguían las dudas, no por confianzas, sino por si las piernas iban a aguantar el desafío que conllevaba esa carrera. Sin embargo, antes había un pequeño apretón, que era un control y reconocimiento de ruta previo a lo que sería también la carrera de TPS, que se iba a correr una semana después de Buenos Aires.
No fue nada sencillo, pero había que cumplir. Si bien en el puerto iba a correr 10K, había que sacar una distancia algo mayor. La rudeza del recorrido, principalmente en el sector de Playa Ancha, condicionó el resto del recorrido -de hecho, en el sector de la estación Puerto ya estaba sintiendo el desgaste-, pero se pudo cumplir de buena manera.
El proceso debía seguir, pero sólo me preocupaba ver cómo llegaba a Argentina. Quedaban al menos dos largos previo para la carrera. Sólo en mi mente estaba el hecho de completar esa carrera y ojalá en menos de dos horas, y ya veía que se podía dar.
Esos fines de semana en el cerro ya iban marcando qué era lo que debí hacer. Siempre ha sido mi tónica la búsqueda de mi ritmo ideal y a veces ha pasado que he tenido que correr con distintos partners, con el fin de dar con el trote en el momento específico. Si bien para el proceso de maratón del año pasado prácticamente se hizo con el mismo grupo (Dani, Virgi y Jose), esta vez fue distinto y debía buscar un grupo con el que partiera, y en este caso y de cara a Buenos Aires, eran otros, los "manager", además de Nelson y Rossy, eran mis pacers en esta ocasión.
Dicho esto, ya sólo quedaba preparar el viaje, sacar los trotes finales y preparar el bolso para luego hacer una parada inicial donde Marilau, y desde su casa salir temprano hacia el aeropuerto junto a las "roomies" (Shole y Gisse). El único percance previo al viaje fue que me había quedado dormido y desperté como a las 5 y media de la mañana ciando quedaban sólo minutos para irnos al aeropuerto.
Ya en suelo argentino, tocaba ordenar y al día siguiente, sacamos un trote por el parque en Palermo, algo suave. En realidad, en mi caso fue muy suave sacando casi todo en zona de frecuencia 1. Para ver los ritmos de trote, siempre las zonas 1 y 2 son muy suaves, la zona 3 es aeróbica, la 4 es zona de umbral y la 5 es fuerte -prácticamente a ritmo de carrera-, todo enfocado en las frecuencias cardíacas.
Quedaba la búsqueda del kit, donde se debió esperar más de 2 horas para ingresar al lugar donde estaba la expo, con los números y las poleras. Allí nos encontramos con el resto del equipo del club que también viajó para esta carrera -y que por razones de logística estaba en otro lugar hospedado- y otros amigos que también nos acompañaron (Pablo y Omar).
Viernes y sábado ya habíamos hecho la correspondiente carga de carbohidratos y el consumo de agua constante, claramente agua mineral. En mi caso imposible que fuera agua de la llave por la sencilla razón de que cuando pequeño vivimos un tiempo en Buenos Aires y en Córdoba y producto del agua "potable" me intoxiqué y estuve internado en un hospital un par de semanas (en el 85' en Bs.As.) y posteriormente tuve hepatitis (en el 88' en Córdoba), con reposo de casi un mes.
Fuera de ese amargo recuerdo, todo lo demás iba bien y el día de la carrera partimos temprano al predio donde íbamos a partir. Hicimos el calentamiento con parte del equipo y considerando que iba a ir algo más rápido, estaba asignado en un corral junto a algunos compañeros, fuera de mis "roomies".
La carrera partió muy bien, si bien los primeros metros los hice junto a varios -la Vero, la Dani y Rodrigo-, luego había que despegarse y buscar el ritmo. Ahí partimos Rodrigo y yo y fuimos aumentando la velocidad para sacar los ritmos que estábamos acostumbrados a tener en los largos previos.
En el kilómetro 5 fue la primera hidratación, donde nos pasaban una botella de 350 cc de agua, y luego nos encontramos con Claudia y Sandra,que partieron más rápido pero nos acompañamos hasta el kilómetro 10, donde nuevamente había que despegarse. En el kilómetro 6, un tipo me pisa la parte de atrás de una de las zapatillas y corrí como casi 200 metros con una de ellas suelta, hasta que me corrí a un lado y me la pude acomodar.
Si bien estaba tratando de sacar un ritmo, había preocupación en el equipo para que no me pasara lo del proceso de maratón, donde los calambres me mataron en al menos dos controles y en la carrera propiamente tal. Pero con todo lo que nos pasaban para hidratarnos, la cosa no pintaba mal, por lo que había que seguir.
La 9 de Julio y la carretera fueron parte de un trayecto que si bien fue extenso, no había que aflojar, por lo que se debía seguir enfocado en un buen ritmo. Ya saliendo de la carretera y de camino al parque, otro percance, el banano se me empezó a soltar y debía ajustarlo sin tratar de perder la velocidad. Sólo tenía humedad y sólo quería llegar a la meta, ni me fijé que había pasado cerca del Planetario, sólo mi foco era la meta.
Los metros finales fueron sólo cabeza y ponerle voluntad. Resultado, saqué los 21K en un tiempo de 1 hora y 53 minutos, muy sobre las expectativas que tenía, prácticamente dentro de los 100 mejores chilenos en la carrera (al principio no me preocupaba eso, pero al ver el ranking final, me dejó un sabor bastante agradable).
La fiesta fue genial, su correspondiente foto con el Colo Mourglia, y una entrevista para un trabajo universitario fueron parte de una anécdota muy pintoresca. Además, la emoción me embargó tras conseguir cruzar la meta. Lo había conseguido y había cumplido una carrera dura.
La semana siguiente, tocaba correr en la TPS, donde iba por 10K. El "vuelito" de lo ocurrido en Argentina había que aprovecharlo y se partió muy bien. Allí tuve otro "pacer" (Marco) que me acompañó hasta el kilómetro 4, llevándome a un buen ritmo y luego me soltó. "Qué me dijeron", seguí manteniendo la velocidad y ya en el kilómetro 8 alcancé a los rápidos que iban por los 21K.
La confianza fue tan buena que iba en franco avance, y tanto fue así que la carrera la cerré con 45 minutos (en el reloj de la meta marcaba 47 minutos, pero sacando los 2 minutos que tomó partir), un ritmo mucho mejor que en otros 10K. Definitivamente las cosas iban mejorando y con una buena perspectiva para lo que llegaba más adelante.
Ya podía sacar mejor rendimiento pero aún quedaban otras carreras donde había que mostrar las mejoras, pero eso será para el próximo capítulo.
Comentarios
Publicar un comentario