Parte 6: Gran respuesta en el primer control maratoniano
Ya saliendo de lo ocurrido en Peñalolén, todo estaba centrado en los primeros esfuerzos netos de cara a la Maratón. Para ello, el foco estaba bien claro, terminarla y de la mejor manera posible, para lo cual ya estaba encaminado.
El plan estaba ya en proceso y sólo era necesario acatarlo y llevar adelante las rutinas de entrenamiento de acuerdo al calendario que entregaba el coach, algo no muy complicado y ya estaba la disposición para hacerlo. El proceso lo ameritaba plenamente.
Sin embargo, hubo circunstancias que derivaron en que el factor tiempo se hiciera complejo en unas semanas donde se debió trabajar harto, lo que limitaba el espacio para poder llevar adelante el plan.
Entonces, lo que había que hacer era operar con harta precisión quirúrgica en función de cómo debía administrar mis tiempos para entrenar, más aún en unas semanas donde estaba el curso de Data Analyst que estaba tomando ya presentaba unidades importantes para lo que debía sí o sí prestarle atención.
No quedaba de otra, total eran imponderables por los que debía pasar más aún considerando que estaba estudiando justo en me dio de este proceso maratoniano. Si bien es cierto que la frase "quien mucho abarca poco aprieta" es clave en estas instancias, había que seguir nomas.
Sin embargo, este escenario no fue impedimento para seguir afrontando el proceso tal como lo estaba haciendo y así quedó plasmado en los largos de fin de semana, donde se trabajó harto en los ritmos y cómo controlar las ansiedades.
Ya estaba corriendo junto con los más rápidos del equipo, con entrenamientos en el cerro y hacia el "Muro" y ya había que trazar los pasos a seguir, más aún con las cercanías del primer control de los maratonistas.
Por lo menos fueron dos semanas complicadas, donde incluso hubo que hacer un alto en las labores para sacar un trote, ya que en esas fechas hubo un hecho policial que impedía que saliera a hacer la rutina más tarde. Considerando que en esos días hubo jornadas en las que estaba trabajando desde la casa y a ello sumando el curso, las opciones para trotar, tal como lo comentaba, eran acotadas.
Pero en fin, ya había que afrontar el primer control, el cual comprendía un largo de 22 kilómetros aprovechando las calles cerradas por las ciclorecreovías -instancia en la que las calles quedan a disposición de los corredores y de quienes usan bicicletas, patines y scooter-, así es que había que probar cómo estaba.
La subida de Pocuro y Los Leones se notaba, ya con un ritmo algo fuerte, algo que podía aguantar, pero sin saber si iba a hacerlo en todo el recorrido. Una jornada con harto sol nos estaba acompañando y había que resistirla.
Ya llegando a la parte de lo que era Casa Piedra, estaba preparando mi retorno luego de las subidas. Sin embargo, la pude aguantar con un trote acorde a cómo iba en las semanas previas y el estar tomando isotónicas cada dos/3 kilómetros, la cual llevaba en mi camel back.
Este ejercicio lo llevo haciendo desde el año pasado, en el proceso anterior, donde sufrí mucho en los primeros controles y terminaba acalambrado. Entonces, bajo el consejo de mi coach y el asesoramiento médico opté por cargar una mochila en los entrenamientos largos, lo cual me ayudó mucho en estas rutas.
El retorno era por el trayecto de la ciclorecreovía que pasa detrás del Parque Bicentenario hasta bajar por Andrés Bello, en esta parte de la ruta si bien era ideal hacerlo con ritmos de bajada, había que contener un poco para evitar que se dispararan las pulsaciones, aunque ya iban altas, bordeando las 170 ppm, algo muy por sobre lo que se espera en un control de distancia.
Ya en el sector cerca de Salvador había un puesto de Gatorade, uno esperaría que fuera algo refrescante, pero a la larga nos tocó tomar una bebida tibia, cerca de convertirse en un tecito, pero había que paliar la sed y se tomó igual, además que la parada sirvió para tomarse el segundo gel.
La bajada sirvió para llegar a Plaza Italia y allí se emprendió el retorno, instancia donde se pudo nivelar un poco las pulsaciones, que las pude bajar a 161 ppm. Una vez conseguido esto, había que subir hacia Los Leones, manteniendo un ritmo cercano a los 5:00 min/km, aunque a la hora en que íbamos, ya pasadas las 11:00 , había que buscar la sombra.
En el trayecto rumbo a Pocuro quedaba guardar piernas, lo que se hizo involuntariamente gracias a los semáforos que acompañaron en todo el trayecto de Los Leones, para luego llegar a la ciclorecreovía principal y cerrar allí el control, con un ritmo de 4:57 min/km , algo impensado para un examen de esta distancia en comparación con lo que había hecho en el proceso anterior y para más remate, cerrarlo con piernas que respondieron muy bien.
Sin embargo, había que canalizar los resultados y considerar para el control siguiente bajar los ritmos y, por cierto, las pulsaciones, a modo de que pudiera responder de mejor manera distancias más altas.
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