Parte 5: Acercándose a los elite

Ya con el objetivo resuelto del 2022, había que seguir avanzando. Quizás ya no con desafíos fuertes en los  meses siguientes, pero ya empezando a poner las fichas para el gran objetivo de este 2023: ir por mi revancha en la Maratón de Santiago y completar la ruta de 42k por primera vez.

La confianza ya estaba, todavía se mantenía la "resaca" de lo conseguido en Viña del Mar, por lo que había que pensar en cómo ir guardando fuerzas para el plan rumbo a lo de mayo. Pero, surgió un nuevo desafío, que era la corrida de Colo Colo en el Monumental. Y esa semana fue recuperarse, hacer trotes suaves y estiramientos, porque había que sacudirse.


Después, pensar en la carrera de ese domingo. La dificultad que tenía era el calor imperante a las 9 de la mañana, en un recinto abierto y sin sombra. Total, lo único que había que hacer era correr los 10 kilómetros que comprendía el trayecto de la competencia.

Se podía sacar una buena carrera, pero con precauciones, ya que la exigencia y el hecho de que se venía de un evento fuerte 7 días antes podían pasar la cuenta. Pero, ya estaba encajonado y sólo quedaba avanzar. Como la actividad la organizaba Colo-Colo, casi todos iban con polera blanca. Yo opté por usar la indumentaria del club, que era azul. 

En fin, se partió, y si bien se sacó un buen trote, en algún momento se debió bajar el ritmo, porque aún estaban los resabios del esfuerzo de la semana anterior, además que el calor ya estaba haciendo de las suyas.

Cerca del kilómetro 5 estaba el retorno y en el 6 estuvo el puesto de hidratación y luego sólo había que seguir avanzando para regresar al estadio, el agotamiento ya se hacía notar, pero había que seguir, y el resultado estuvo dentro de lo presupuestado, con 46:10 para la distancia, más lento que otras carreras de esta categoría pero en realidad lo importante fue estar aprovechando de esta instancia.

Luego, llegó una semana donde la gala del club en el que participo fue el foco principal, lo que me permitió estar descansando y recuperando fuerzas. Un evento en el que fui parte del equipo organizador y aportando con todo el talento para sacar esta fiesta de la mejor manera.

Posterior a ello, había que empezar a empujar el tablero. Una maratón no se corre sola y ya lo viví meses atrás, por lo que sólo tenía que comenzar este esfuerzo. Si bien el período básico marcó este inicio, ya la cabeza estaba en lo que sería el trabajo principal hasta mayo. Además, ya estaba asegurando mi inscripción para ir en busca de esos metros que me faltaron.

Otro de los aspectos que ya estaba viendo era el peso, ya que el cambio era evidente pero había que ratificarlo ante la mirada de un profesional. Con 74 kilos en el primer control médico, ya 9 menos de cómo corrí los 42K del año pasado, algo se podía visualizar.

De hecho, el nutricionista me comentó que precisamente el factor peso es clave, ya que al cargar 83 kilos en más de 4 horas era prácticamente viable que me iba a acalambrar, ya que la fatiga se iba a pronunciar más temprano que tarde, y que había visto varios casos similares con esa tónica.

Con la pauta que me entregó el doctor en esa oportunidad, se podía ver un muy buen pronóstico, y el objetivo, claro, era llegar a los 72 o 71 kilos a mayo, sin perjudicar la masa muscular.


Asimismo, trabajar en el entrenamiento fuerte y sacar las subidas al cerro fueron la puerta de entrada para un proceso que empezaba ya de manera diferente a lo vivido a finales del año pasado, donde justamente los calambres fueron los invitados non gratos de este desarrollo, pero que me permitieron sacar aprendizajes que los llevo hasta ahora.

Machacar las subidas, controlar el trote y a no confiar fue lo que marcó la tónica en las primeras semanas, donde ya podía sentir avances sorprendentes, comparando con lo que hacía antes y viendo que ya no se sufría. Y así fue cerrando el 2022, sembrando para luego cosechar. 

En la llegada del nuevo año, el que de acuerdo a Bad Bunny se debía empezar "bien cabrón", había que mentalizarse en lo que venía, partiendo con la Corrida de Peñalolén, una aventura muy fuerte donde la pronunciada subida en Avenida Grecia era clave. Pero días antes tocó ir al cerro, en lo que fue la antesala de este evento.

Ahí se notó parte del resultado, ya cerca de los que corrían más rápido en el equipo, o los "elite", sobretodo en la parte de la subida hacia el sector del "Sombrero", un trayecto que conforma más de 2k que es llamado así porque al mirarlo desde arriba tiene una forma similar a un sombrero.

Tocó ir siguiéndoles el paso, ya más cerquita, claro que también había que reconocer que no fue nada sencillo y debí maximizar esfuerzos. Sin embargo, la ruta se completó de buena forma y significó un gran apronte para el fin de semana.

Ese fin de semana, había que prepararse. El sábado ya estaba enfocado en esa carrera y salvo la rotura de la pantalla de mi celular, lo demás iba bien. Harta hidratación, una once suave y a dormir para que todo resultara bien.

El domingo de la carrera en Peñalolén ya se sentía con harto calor. Un calentamiento suave, el trabajo técnico, a correspondiente foto con el club y el encajonamiento eran el punto de partida para llegar a buen puerto. El desafío era conseguir un buen ritmo en lso 15K, donde esperaba sacarlos en 1 hora 15 minutos. Debo reconocer que fue muy confiado ese pronóstico, considerando el escenario de la ruta.

En el primer kilómetro ya busqué soltarme y empecé a avanzar con un buen ritmo. Ya en la primera parte de las subidas, ya aplicaba respiración acorde y un ritmo que me permitiera aguantar ese tramo. No iba mal, pero sabía que no era facilito. Dicho sea de paso, era la tercera vez que participaba en esta carrera.

La primera vez que la corrí fue en 2018, Y si bien fue complicado, la terminé en 1 hora 25 minutos, la pude sortear, claro que terminé en esa oportunidad con la polera ensangrentada, producto del roce del pecho con la ropa.

La segunda vez la hice el año pasado, donde debido a los calambres de los controles previos, debí trabajar un ritmo suave, ojalá aeróbico, donde me permitiera llegar con fuerza al final. En esa oportunidad, la hidratación fue clave para poder aprovechar la bajada.

En esta ocasión, la tercera, el escenario fue mejor. Mientras lograba buscar los primeros kilómetros a buen ritmo, no podía dejar de lado la subida por Avenida Grecia, parte del recorrido que era el más empinado, y tal como ocurrió en el cerro, divisé a Rafa y Pato, dos de los "elite" del equipo, y me puse como meta no perderlos de vista.

Esa subida fue dura, pero había que mantener el paso y ya tenía más cerca a esta dupla y, a medida que íbamos llegando a la parte final de esta calle, en Consistorial, sentí que podía estar conformando el pelotón, lo cual ocurrió precisamente al término de la subida.

Ya los tres en fila, sólo quedaba aguantar el ritmo y ver cómo llegaba al final. Toda esa ruta de Consistorial hasta Quilín fue mantener el ritmo y una vez más cómodo, buscar las sensaciones en base a conversar. De hecho, cuando uno va muy exigido, es muy complicado entablar frases en la ruta, pero ya se podía hacer algo.

Tomamos la bajada de Quilín y si bien se podía bajar fuerte, en algunos tramos íbamos frenando, con el objeto de tener el esfuerzo necesario para los metros finales. De hecho, creo que fueron al menos dos o tres veces que  bajamos un cambio en esa parte.

Ya a la entrada del Mall, donde estaba la meta, sólo quedaba aplicar el remate, donde los tres llegamos a full y terminamos de la mejor forma esta carrera, y en lo personal, mejorando mis proyecciones, porque la pude finalizar en 1 hora 08 minutos. Si bien eran 14K, el esfuerzo no fue menor y pude cerciorarme de que estaba a un gran nivel, corriendo con parte de los más rápidos del equipo y con unas buenas sensaciones de cara a lo que pudiera llegar más adelante.


Tan bien salió ese tramo final que el coach una vez que recibimos las medallas nos preguntó "¿qué comieron?", debido a lo rápido que cerramos la carrera.

El asadito post carrera sirvió para cerrar la jornada y ya para mirar lo que se vendría de cara al plan de maratón. Pero ya con una mirada más optimista comparando lo que fue el año pasado.

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